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Este mineral es responsable de que nuestros huesos y dientes se mantengan robustos y sanos. Con todo, potenciar su absorción es más efectivo para el organismo que incrementar su ingesta.

Para evitar la osteoporosis y mejorar la salud, conviene saber cuánto calcio consumimos, pero, sobre todo, ayudar al cuerpo para que sepa aprovecharlo. Sin embargo, una dieta terapéutica que ayude al organismo a desintoxicarse y a superar una enfermedad, exige eliminar los productos lácteos por su alto contenido en sodio, además del calcio y por su tendencia a producir mucosidad excesiva. Entonces, ¿de dónde vamos a obtener el calcio que nuestros huesos necesitan?

Es necesario saber que el exceso de calcio en el organismo bloquea las células e impide su desintoxicación, que el calcio en una dieta sin lácteos es más que suficiente y que la osteoporosis, por ejemplo, no está causada por una deficiencia de calcio, sino por una mala administración.

La osteoporosis es un problema muy común en nuestra sociedad entre las mujeres mayores de 50 años, hasta el punto de que se considera parte del proceso de envejecimiento.

Mantener el equilibrio   

Del kilo y medio de calcio que hay en el organismo, el 99% está en los huesos y dientes, confiriéndoles dureza, y del resto, el 0,2% está en la sangre y en los tejidos blandos, donde es muy importante que se mantenga dentro de unos límites. En este sentido, los huesos actúan como una reserva de calcio que se encuentra inactivo y del que se extrae calcio cuando disminuye la concentración en la sangre.

Los excesos de nutrientes como el sodio, el fósforo o el flúor, así como el consumo excesivo de productos lácteos, proteínas de origen animal, y azúcares o de la deficiencia de minerales como el magnesio, el cinc y el boro desequilibran el organismo y dificultan la acumulación de calcio en los huesos.

La glándula paratiroides, situada en la tiroides, secreta la paratormona. Cuando disminuye el nivel en la sangre de calcio, esta hormona hace que los huesos liberen el calcio y los riñones reabsorban parte del que filtra la orina. Para mantener constante la proporción entre calcio y fósforo, la paratormona también estimula la secreción de fósforo a través de los riñones. Una dieta alta en fósforo, incluso el uso continuado de antiácidos que contienen aluminio, produce una secreción excesiva de la paratormona, con la consiguiente pérdida de calcio. Un exceso de fósforo en la dieta puede deberse al consumo excesivo de bebidas gaseosas, aditivos en los productos envasados, carne de vacuno y suplementos como el germen de trigo, levadura de cerveza o salvado. El aluminio también está en la sal común, la levadura, los utensilios de cocina y en las aspirinas.

Como tratar la descalcificación

El tratamiento tradicional para frenar la descalcificación consiste en aportar dosis altas de calcio con la esperanza de que, al aumentar la ingesta, parte del calcio se puede aprovechar. Pero esta medida no soluciona el problema de fondo, que es una mala asimilación del calcio presente en la dieta. Además, una suplementación excesiva cuando el organismo no es capaz de asimilarlo adecuadamente puede tener consecuencias graves derivadas de la acumulación de calcio en las arterias, las articulaciones u órganos como el riñón y el hígado. Cuando el calcio no se administra bien; es decir, cuando la dieta no es deficiente en calcio, pero éste no se deposita en los huesos y los dientes, es porque, o se está excretando o se está acumulando en los tejidos blandos. La acumulación en los tejidos blandos causa artritis, bursitis, espondilitis, cálculos biliares, cálculos renales y arteriosclerosis. Es muy corriente encontrar personas que sufren descalcificación y a la vez tienen  problemas relacionados con la calcificación de tejidos blandos. En la artritis se calcifican las articulaciones. Cristales de calcio en las articulaciones imposibilitan su movimiento y causan dolor e inflamación. Los cálculos renales y biliares están compuestos por depósitos de sales de calcio. En el caso de los cálculos renales también hay un problema de inadecuado metabolismo de las grasas. El ateroma arterial es otro ejemplo de depósitos de calcio y grasas en las paredes de las arterias.

Como favorecer la absorción            

Para conseguir una buena absorción a nivel intestinal es aconsejable beber agua mineral, ya que las cantidades cada vez mayores de flúor en el agua corriente están contribuyendo a la creciente descalcificación. Porque el fluor se combina con el calcio en los intestinos formando un compuesto que  no puede absorberse. Lo mismo ocurre con los oxalatos, que son unos compuestos presentes, sobre todo, en las espinacas. La ingesta excesiva de salvado, pan integral o espinacas puede dificultar la absorción del calcio a través de la pared intestinal. Esto no significa, sin embargo, que haya que evitar estos alimentos, basta simplemente con no abusar de ellos.

La vitamina D aumenta la absorción intestinal del calcio. Buenos proveedores alimenticios de vitamina D son el aceite de hígado de bacalao, la clara de huevo y los pescados azules (salmón, sardina, atún…), pero la mayor fuente de esta vitamina no se compra, proviene de la exposición regular a la luz del sol.

Mejorar el transporte  

Las deficiencias de magnesio y cinc reducen aún más la actividad del mecanismo de transporte de calcio. En las personas con riesgo de sufrir  osteoporosis se recomienda la toma de un complejo de vitaminas y minerales que incluya, como mínimo, 500 mg de magnesio y 15 mg de  cinc, además de boro, sílice, el complejo B y vitamina A, D, C y E. También se aconseja a estas personas practicar ejercicios con regularidad, ya que la actividad estimula el movimiento del calcio por el organismo y fortalece la salud del corazón.

Author: espiralaurea

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